Una piragua es una embarcación propulsada por un piragüista por medio de una pala, avanzando en el mismo sentido en el que se mira, si avanzamos en el sentido contrario al que miramos y nos propulsamos por un remo en lugar de por una pala la actividad se denominaría remo, en vez de piragüismo.
Cuando el piragüista está arrodillado o sentado pero se propulsa con una pala de una sola hoja, la embarcación se conoce como canoa, aunque es más frecuente que el piragüista vaya sentado y que se propulse con una pala con dos hojas, en cuyo caso esa embarcación se denomina kayak, pero ambas son piraguas.
Es habitual que algunos piragüistas empleen indistintamente, aunque de forma equivoca los términos “barco” y “remar” para referirse a cualquiera de las embarcaciones utilizadas y de propiamente la acción de practicar piragüismo, cuando el termino correcto que define la acción en piragüismo es palear y al propio piragüista se le puede denominar como palista.
Sin entrar a considerar las diferentes disciplinas competitivas y tipos de embarcación empleados en el piragüismo, éste puede ser dividido en tres grupos según el medio en el que se desarrolla. Así tendremos piragüismo en aguas bravas, piragüismo en aguas tranquilas y piragüismo en mar.
Piragüismo en aguas bravas
Se desarrolla en ríos de montaña en tramos con rápidos y desniveles más o menos pronunciados. En España tiende a ser una actividad invernal o primaveral, ya que se necesita de lluvias intensas o deshielo para permitir la navegación de los ríos en que se desarrolla, salvo en aquellos que están regulados por presas.
Fuera del ámbito competitivo los piragüistas descienden los tramos de aguas bravas pues generalmente no es posible remontar un tramo grande de aguas bravas, se detienen con frecuencia en determinadas zonas para practicar maniobras, montar la seguridad necesaria para franquear un paso, o para surfear en olas, etc. El piragüismo en aguas bravas se practica generalmente en grupos pequeños, de forma colaborativa ya que los compañeros puedan ofrecerse ayuda unos a otros si alguno de los componentes del grupo tiene dificultades.
Además muchas presas, azudes y aforos situados en tramos medios y bajos de los ríos originan cortos tramos de aguas bravas, olas, etc. Estos tramos, que en algunas regiones son las únicas con algo de corriente, son lógicamente populares entre los piragüistas, concentrándose allí desde el especialista en aguas bravas hasta el principiante que trata de mejorar su técnica.
Piragüismo en aguas tranquilas
Es una actividad que tiene lugar en lagos y en embalses, así como en zonas de rio de corriente lenta, generalmente en de tramos medios y bajos de río . Puede practicarse todo el año, salvo por condiciones adversas, regulatorias o ambientales Los piragüistas pueden desplazarse tanto aguas arriba como aguas abajo.
Piragüismo en mar.
Es el que se desarrolla utilizando la lámina de agua que nos ofrece el mar, tanto para travesías, como para surfear en olas y demás.
Se puede practicar durante todo el año salvo condicionantes por el estado de la mar.

Permisos para la práctica del piragüismo
En España en casi todos los casos es necesario un permiso de navegación para practicar piragüismo aunque en algunas aguas, como las marítimas, las piraguas no requieren permiso pues tienen la consideración de artilugios flotantes y también como accesorios del baño.
Los permisos se expiden por las entidades competentes en la materia que son los Organismos de Cuenca o Confederaciones Hidrográficas. Actualmente estas autorizaciones vienen devengadas a través de una Declaración responsable.
En algunos casos con la declaración responsable se autorizan tramos correspondientes a varios ríos, lagos o embalses, aunque otras Confederaciones exigen una diferente para cada río, embalse, lago o subcuenca.
Por norma general no se pueden hacer declaraciones responsables válidas para todo el ámbito territorial de una Confederación Hidrográfica, ni tampoco para el conjunto de las láminas de agua de todas las Confederaciones.
Esta declaración responsable en unas demarcaciones está sometida al pago de tasas y en otras no.
Asimismo en los últimos años se impone la matriculación de la embarcación, que es diferente para cada ámbito de cada Confederación, con el engorro que supone no solo de tramitar autorización en cada cuenca si no que debes utilizar la embarcación con la matrícula emitida por cada una de los ámbitos de las diferentes Confederaciones Hidrográficas donde vayas a navegar.
También la utilización de uso de la misma embarcación en diferentes cuencas, está condicionado a un protocolo de desinfección de esta, e incluso en determinados puntos se exige que la embarcación sea cautiva, es decir que solo se puede utilizar en un ámbito concreto.
En el caso de practicar piragüismo en el mar, es mucho más sencillo pues simplemente habrá de seguirse la normativa de las Capitanías marítimas, excepto las empresas prestatarias de servicios de alquiler o de rutas, que habrán de tramitar la correspondiente declaración responsable y en algunos casos la autorización de los Servicios de Costas.
En un cálculo oficioso, se estima que para poder palear en toda España se requerirían en el mejor de los casos unas 50 autorizaciones diferentes, y pagar una cantidad indefinida por piragua y año, dado que las autorizaciones suelen tener una duración anual.
Si tu intención es iniciarte de cara a disfrutar con amigos o bien competir te aconsejamos ponerte en contacto con el club de piragüismo más próximo que tengas donde sin duda.
Puedes ver la relación de estos en la página de la Federación correspondiente.
